Hemorroides y fisuras anales durante el embarazo: lo que necesitas saber
¡Enhorabuena por tu embarazo! Aunque se trata de un momento emocionante, es habitual sufrir hemorroides y fisuras anales, especialmente durante el segundo y tercer trimestre. En esta guía se explica qué son, por qué se producen y cómo puedes tratarlas y prevenirlas.
¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides son vasos sanguíneos que se encuentran de forma natural alrededor del ano. Ayudan a la continencia, pero pueden agrandarse y causar síntomas como dolor rectal o sangrado. Hay dos tipos:
- Hemorroides internas
- Hemorroides externas
¿Qué son las hemorroides?
Las fisuras anales son pequeños desgarros en el revestimiento del recto. Las causas más comunes incluyen:
- Estreñimiento (heces duras, secas o voluminosas)
- Diarrea
- Relaciones sexuales anales o uso de juguetes anales.
Los síntomas pueden incluir dolor agudo y ardiente, sangrado o un bulto cerca del desgarro. Aproximadamente la mitad de las personas con fisuras también tienen hemorroides.
¿Son peligrosas las hemorroides durante el embarazo?
Las hemorroides y las fisuras pueden causar molestias y sangrado, pero por lo general no son perjudiciales para usted ni para su bebé. Sin embargo, el sangrado persistente o intenso puede provocar anemia. Los suplementos de hierro pueden empeorar el estreñimiento y, en raras ocasiones, las fisuras pueden causar infecciones que requieren atención médica.
Consejos de prevención
Puede reducir el riesgo mediante:
- Evitar el estreñimiento y el esfuerzo
- Usar un taburete o un Squatty Potty para mejorar la postura durante la evacuación intestinal.
- Limitar el tiempo en el baño (evitar leer o usar el teléfono)
- Aumentar la fibra dietética (legumbres, cereales integrales, verduras, frutas)
- Mantenerse hidratado (8-12 vasos de agua al día)
- Hacer ejercicio con regularidad (caminar, nadar)
- Usar laxantes a base de fibra (20-30 gramos al día) si es necesario.
- Tomar vitaminas prenatales a base de alimentos en lugar de sintéticas, que pueden causar estreñimiento.
- Tomar baños de asiento con o sin sal.
¿Por qué estos problemas son más comunes durante el embarazo?
- Cambios hormonales: el aumento de progesterona relaja las paredes venosas, provocando hinchazón.
- Presión física: El útero en crecimiento ralentiza el flujo sanguíneo en las venas pélvicas.
- Aumento del volumen sanguíneo: circula más sangre para sustentar al bebé.
- Otros factores de riesgo: Edad superior a 35 años, bebés grandes, esfuerzo prolongado durante el parto, estreñimiento, antecedentes familiares o problemas previos.
Lista de verificación de síntomas
- Presión rectal
- Sangre roja brillante al limpiarse, en las heces o en el inodoro.
- Picazón
- Tejido anal protuberante
- Evacuación incompleta
- Dolor agudo y ardiente (como si se tratara de cristales).
- Sangrado anal
- Picazón
- Bulto cerca de la fisura
Los síntomas pueden solaparse, y es posible padecer ambas afecciones a la vez. Un especialista puede proporcionar un diagnóstico definitivo.
Medidas de autoayuda
- Beba entre 6 y 8 vasos de agua al día.
- Consuma aproximadamente 30 gramos de fibra al día.
- Utilice ablandadores de heces o MiraLAX si es necesario.
- Aplique aloe, lidocaína o hidrocortisona tópicos.
- Acuéstese sobre su lado izquierdo para aliviar la presión.
- Eleve los pies durante las deposiciones.
- Utilice toallitas suaves y sin perfume.
- Tome baños de asiento tibios varias veces al día.
- Evite levantar objetos pesados y realizar ejercicios que requieran esfuerzo físico.
- Prueba actividades de bajo impacto (caminar, nadar, yoga suave, ejercicios de Kegel).
- Si es necesario, utilice Tylenol para el dolor pélvico.
La mayoría de los síntomas mejoran después del parto, pero algunos pueden persistir.
Cuándo acudir a un especialista
Si los síntomas no mejoran con los cuidados personales, consulte a un especialista en recto. Los tratamientos no quirúrgicos, como la nitroglicerina tópica o el diltiazem, pueden ayudar a reducir el dolor y el sangrado. Rara vez es necesaria la cirugía, pero las hemorroides externas grandes y dolorosas pueden requerir procedimientos menores en el consultorio.
¿Desaparecerán las hemorroides después del parto?
La mayoría de los síntomas desaparecen a los pocos días del parto. Sin embargo, alrededor del 20 % de las mujeres presentan síntomas persistentes. Si los síntomas duran más de tres semanas después del parto, hay un 50 % de probabilidades de que continúen.
¿Debería hacerme una colonoscopia?
Considere hacerse una colonoscopia si experimenta:
- Pérdida de peso inexplicable
- Dolor abdominal persistente
- Anemia por deficiencia de hierro
- Cambios en los hábitos intestinales
- Antecedentes familiares de cáncer de colon
- Sangrado no asociado con las deposiciones ni sangre más oscura.
- No se ha encontrado una fuente clara de sangrado en la exploración.
Consejo final
Si tiene dolor persistente o sangrado, consulte a su médico. Una evaluación y un tratamiento tempranos pueden prevenir complicaciones y proporcionarle tranquilidad.
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